Mientras el Gobierno federal se prepara para repartir casi 1 billón de pesos en programas sociales en 2026, justo un año antes de la elección de 2027, desde el poder se insiste en desviar la atención hacia la supuesta deuda fiscal de Ricardo Salinas Pliego, estimada en 51 mil millones de pesos. El contraste es brutal.
De acuerdo con el propio presupuesto oficial, el gasto en programas sociales equivale a unos 2,740 millones de pesos diarios. Con esas cifras, aunque Salinas Pliego pagara hoy mismo cada peso que le atribuyen, solo alcanzaría para cubrir alrededor de 19 días de ese gasto. Ni un mes. Menos de tres semanas.
En otras palabras:
el gobierno quema miles de millones diarios en programas que funcionan como maquinaria electoral, pero monta un escándalo político por una cifra que no financia ni el arranque del año.
El Proyecto de Egresos de la Federación confirma que el presupuesto para programas de bienestar pasará de 845 mil millones a casi 1 billón de pesos, con incrementos en esquemas como Pensión Mujeres Bienestar, Salud Casa por Casa y la Beca Rita Cetina, todos ampliados estratégicamente antes de las elecciones.
La narrativa oficial intenta vender la idea de que “ahí está el dinero”, cuando en realidad se trata de un chivo expiatorio: personalizar el gasto público en un empresario sirve para el discurso, pero no explica el despilfarro ni el uso político del presupuesto.
Conclusión:
Se gastan fortunas en comprar lealtades electorales y luego señalan una deuda que, aun pagándose completa, no alcanza ni para terminar el mes. Las cifras no atacan personas: desnudan el relato.

